Las zonas francas son una de las herramientas más potentes que tiene Uruguay para atraer inversión y exportar. Según Uruguay XXI, en 2022 las exportaciones de bienes desde zonas francas alcanzaron los US$ 4.268 millones, el 32% del total exportado por el país, un récord histórico. Pero, más allá de las cifras, muchas empresas todavía se preguntan qué es exactamente una zona franca y si les conviene operar en una.
En esta nota te explicamos, de forma práctica, cómo funcionan, qué beneficios ofrecen y qué hay que tener en cuenta desde el punto de vista aduanero.
Una zona franca es un área delimitada del territorio uruguayo donde se pueden desarrollar actividades comerciales, industriales y de servicios con un régimen especial. A efectos aduaneros y tributarios, funciona como si estuviera «fuera» del territorio nacional: la mercadería que entra desde el exterior no paga tributos de importación, y la que entra desde Uruguay se considera exportada.
Una forma sencilla de entenderlo: una zona franca es como una sala de embarque en un aeropuerto. Ya pasaste un control, estás dentro del país, pero todavía no «entraste» del todo. Lo que ocurre ahí dentro tiene sus propias reglas.
El régimen se rige por la Ley N° 15.921 de 1987, actualizada por la Ley N° 19.566 de diciembre de 2017, que modificó los objetivos del régimen, los requisitos de funcionamiento, las actividades permitidas, el empleo nacional mínimo y aspectos tributarios. Las zonas francas pueden ser explotadas por el Estado o por privados autorizados, y están controladas por el Área de Zonas Francas del Ministerio de Economía y Finanzas.
Según el informe de Uruguay XXI de 2023, el país cuenta con 14 zonas francas aprobadas, de las cuales 12 están en funcionamiento.
Puede ser usuario cualquier persona física o jurídica, nacional o extranjera, siempre que su objeto sea una de las actividades previstas por la ley. La inversión extranjera recibe el mismo trato que la nacional.
Como contrapartida, existen requisitos de empleo nacional: el personal extranjero no puede superar el 25% del total, salvo autorización en casos justificados. Para algunas actividades de servicios, ese mínimo de trabajadores uruguayos puede bajar al 50% con autorización previa.
Aquí es donde el aspecto aduanero se vuelve central:
Por eso, una empresa que almacena mercadería en zona franca y la vende en Uruguay de a partes puede pagar los tributos recién cuando cada lote ingresa al mercado local. Es una ventaja financiera importante para importadores con stock grande o de rotación lenta.
Cada caso requiere un análisis propio: no todas las operaciones se benefician igual, y la elección de la zona franca, el tipo de usuario y la logística hacen la diferencia.
No. Ambos permiten almacenar mercadería sin pagar tributos de importación, pero la zona franca es un régimen más amplio: admite actividades industriales y de servicios, y tiene beneficios tributarios propios para sus usuarios.
Sí, pero cada salida hacia el territorio nacional es una importación y paga los tributos correspondientes, con su despacho aduanero.
Según Uruguay XXI (2023), hay 14 zonas francas aprobadas, 12 de ellas en funcionamiento, entre ellas Zonamerica, Aguada Park, Colonia y Nueva Palmira.
El Área de Zonas Francas del Ministerio de Economía y Finanzas, junto con la Dirección Nacional de Aduanas en lo que refiere al movimiento de mercadería.
Ingresar, almacenar y sacar mercadería de una zona franca implica trámites aduaneros específicos en cada movimiento. En Ruben A. Redaelli Despachante de Aduana en Uruguay te acompañamos para que tu operación sea ágil y cumpla con la normativa. Consultanos y analizamos tu caso.
Ruben A. Redaelli – Despachante de Aduana
Especialistas en comercio exterior, importaciones, retorno de uruguayos y asesoramiento aduanero.
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